Josep Tarradellas Casa Tarradellas

La consellera de Gobernación de la Generalitat, Meritxell Borràs, ha destacado hoy que la figura del presidente catalán Josep Tarradellas es un ejemplo de que la “legitimidad de nuestro autogobierno no nace con la Constitución, sino que viene de una legitimidad histórica muy anterior”.

Meritxell Borràs ha presidido esta noche en Cervelló (Barcelona), localidad natal de Josep Tarradellas, un homenaje al que fue presidente de la Generalitat con motivo del 29 aniversario de su muerte y de los 40 años de su retorno a Cataluña.

Según ha informado el Departamento de Gobernación, Borràs ha señalado que “el retorno del presidente Tarradellas justo al inicio del postfranquismo y antes de la aprobación de la Constitución es una prueba clara de que Cataluña es un sujeto político y, por esto, los catalanes tenemos el derecho de decidir nuestro futuro nacional”.

“Cataluña vive un momento decisivo de su historia, una historia milenaria de un pueblo que ha sido, es y quiere continuar siendo”, ha remarcado la titular del Departamento de Gobernación.

Borràs también ha recordado la “tenacidad y firmeza” que Tarradellas mantuvo durante los 38 años que permaneció en el exilio, 24 de ellos como presidente de la Genralitat, y que “fueron la llama que mantuvo la legitimidad histórica de la Generalitat de Cataluña”, ha subrayado.

Finalmente, la consellera ha puesto de relieve el valor de la transversalidad del presidente Tarradellas, ya que “supo sumar en un momento decisivo de la historia de nuestro país a personas muy diferentes, con ideologías incluso confrontadas, pero con un denominador común: la defensa de la democracia”.

En este sentido, Borràs ha concluido que “hoy vivimos un momento en el que personas de ideas y proyectos políticos bien diferentes trabajan juntas para dar a los catalanes la oportunidad de ejercer su derecho a escribir su futuro”.

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Josep Tarradellas Casa Tarradellas

Me alegra mucho que el presidente de la Generalitat proponga al Gobierno de España una “operación Tarradellas”, que saque en procesión a Tarradellas o, simplemente, mencione a Josep Tarradellas. Lástima que lo haga a estas alturas y no hace cinco años en los que el Govern ha hecho exactamente lo contrario al espíritu, el talante y el realismo político de Tarradellas…

Tener una edad comporta algunas ventajas: a diferencia de la Barcelona de 1714, uno recuerda perfectamente la de 1977 cuando sin TV3, sin campañas ni elecciones en balde, el pueblo de Catalunya apoyó de forma espontánea el retorno de un símbolo. Aquello era un clamor cargado de fuerza. Entonces sí era imparable “tanta democracia”, a diferencia de mayo del 2017.

Siendo un estadista catalán, es una pena que el soberanismo haya homenajeado a una singular galería de personajes –Luther King, Gandhi, Rosa Parks, Santi Vidal o el gran Cameron– y haya tardado tanto en hablar de ­Josep Tarradellas, del que muchos ­patriotas ya desconfiaron en su día. La mayoría de los catalanes –sin necesidad de contarse una y otra vez– hicieron suyos los valores de autogobierno mediante diálogo leal con Madrid, realismo político y afán de concordia. No me importa repetirme: Puig­demont no tiene a todo el pueblo de Catalunya detrás y sus métodos y objetivos son confusos, a diferencia de Tarradellas. La mitad, sí. Una mitad insuficiente para unilateralismos…

Yo no me imagino a Josep Tarradellas plantándose en Madrid con un “referéndum o referéndum”, incompatible con cualquier petición de diálogo honesto. Ni dando lecciones de democracia cuando, ese mismo día, el diario El País publica un borrador de la ley de desconexión que pone los pelos de punta a cualquiera aunque sólo sea un texto de entre muchos… ¿Y ustedes –señores y señoras del Govern de la Generalitat– viajan por el mundo llenándose la boca de democracia?

Mientras haya ese “referéndum o referéndum” es imposible el diálogo sincero que reclama el president Puigdemont. ¿Hay que estrellarse contra un muro obligatoriamente y pisando cada día más fuerte el acelerador? Porque hay un muro y el coche se estrellará. Al parecer, se trata de una maniobra táctica. Curiosa manera de hacer política y tensar al pueblo. No suena a tarradelliana…

Y acelerando sin mirar atrás para no ver que no hay mayoría social –ni parlamentaria– para desafiar al Estado, que está ganando la partida internacional (ni un solo embajador en el auditorio). Y tal como se hacen las cosas, tampoco hay fuerza para un referéndum unilateral homologable. Es lo que tiene improvisar a partir del error –anticipadas del 2012–, simular victorias y tratar de encajar la descompo­sición de CDC en un proceso caótico. ¿Operación Tarradellas? Sí, empezando por nosotros los catalanes.

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El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha advertido hoy al PDeCAT de que el referéndum soberanista no se puede celebrar en el marco de la Constitución porque sería “retorcer” la ley, y ha considerado que “ni siquiera el señor Tarradellas hubiera hecho eso”.

Ha sido en la sesión de control al Gobierno del pleno del Congreso, en contestación al portavoz del PDeCAT, Carles Campuzano, que le ha preguntado qué respuesta tiene previsto dar “a la demanda de la sociedad catalana de decidir el futuro político de Cataluña con un referéndum”.

“Cataluña se siente nación. Cataluña ejercerá su derecho a decidir, más tarde o más temprano. Hay cosas que no pueden evitarse”, ha subrayado Campuzano, que ha invitado a Rajoy a “abandonar toda esperanza de impedir el referéndum” a través del conflicto competencial y el código penal y a sentarse a dialogar.

A juicio de Campuzano, lo que se necesita es “voluntad política y audacia”, como la que tuvo -ha apostillado- Adolfo Suárez hace 40 años pactando el regreso del presidente Josep Tarradellas y restaurando la Generalitat republicana antes de la aprobación de la Constitución y sin un marco legal específico que lo amparase.

Rajoy, por su parte, le ha reprochado que apelara al principio democrático de un hipotético referéndum intentando disociarlo de la ley, “algo que no es admisible”, ha avisado, porque lo más importante en una democracia es que todos están sujetos “al imperio ley”.

“Y no debiera apostar por retorcer la ley”, ha agregado Rajoy, antes de pedirle que no utilizara como argumento la figura de Suárez, que “jamás hubiera liquidado la soberanía nacional y jamás hubiera ido en contra de la unidad nacional”. “Y ni siquiera el señor Tarradellas hubiera hecho eso”, ha recalcado.

Rajoy ha señalado además que los soberanistas que han “organizado este planteamiento” han dejado muy poco margen, ya que sólo tienen voluntad para hablar de que el referéndum “se tiene que celebrar sí o sí”.

El presidente del Gobierno ha apostado, “como la inmensa mayoría de los españoles”, por seguir viviendo “juntos todos como siempre”, convencido de que es “lo mejor para todos”, y ha argumentado que así se decidió cuando se aprobó la Constitución, cuando, entre otras cosas, se afirmó la unidad de la nación española y la soberanía nacional.

Por eso, ha insistido en que es el conjunto de los españoles el que tiene que decidir sobre lo que quiere que sea su país, antes de apuntar al PDeCAT que si ellos, que también votaron esa Constitución, cambian de opinión, “están en su derecho”, pero la vía es proponer una reforma de la Carta Magna y sacarla adelante, para estar en una situación distinta.

Lo que a Rajoy no le parece “muy razonable” es que para “satisfacer” sus pretensiones el Gobierno se salte la ley. “Cosa que evidentemente -ha añadido- no lo puedo hacer, porque además no creo en ello y en ningún caso lo haría por una causa tan profundamente injusta como es ésta”.

“Nadie en el mundo tomaría una decisión de esa características”, ha advertido, si bien ha precisado que, aunque la tomara, “sería igual” porque la decisión en cualquier caso corresponde al Congreso y luego al pueblo español.

Durante su intervención, Carles Campuzano ha rebatido sus palabras y ha esgrimido el “principio democrático sobre el que se sustenta el ordenamiento político” o las opiniones de distintos constitucionalistas, como Francisco Rubio Llorente, que dijo que sí era posible un referéndum.

También ha argumentado Campuzano que no es sólo la demanda de los partidos soberanistas, sino que es una petición de la inmensa mayoría de la sociedad catalana.

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unté ve en Tarradellas un “referente imprescindible” del derecho a decidir

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La consellera de Presidencia y portavoz del Govern, Neus Munté, ha considerado que el expresidente de la Generalitat en el exilio Josep Tarradellas es un “referente imprescindible” del derecho a decidir por su coraje y su capacidad de diálogo y negociación.

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En el acto de conmemoración del 40 aniversario del retorno del presidente Tarradellas celebrado en Madrid, Munté ha afirmado que, precisamente este lunes, cuando ha declarado la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, en el TSJC por permitir votar resoluciones soberanistas, el Govern apela todavía más a “la serena obstinación de Tarradellas y al convencimiento de que la justicia se acabará imponiendo”.

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“La política debe ser reivindicada y ejercida como el único instrumento válido para dirimir conflictos. Sin apriorismos, con amplitud de miras y con respeto a la voluntad mayoritaria de los ciudadanos”, ha añadido.

Cuando se cumplen 40 años del retorno del que fuera presidente de la Generalitat en el exilio desde el año 1954, Munté también ha lamentado que en la España de 1977 existiera “una voluntad política, amplitud de miras y una voluntad muy clara de negociar y dialogar”, como la que propició el regreso de Tarradellas, “que en estos momentos no sucede”, según la portavoz del Govern.

“Encontramos a faltar esa amplitud de miras y esa voluntad negociadora y el concepto de la política como instrumento que puede dirimir los conflictos que también son politicios”, ha afirmado Munté en declaraciones a los medios en Madrid, antes de participar en la mesa redonda ‘Madrid en el imaginario del president Tarradellas’ celebrada en el centro cultural Blanquerna.

Durante su intervención en la mesa redonda, la portavoz de la Generalitat ha asegurado que el Gobierno español de Adolfo Suárez fue en 1977 “más dialogante y abierto que el actual” al entender que era necesaria la restauración de la Generalitat en las “condiciones adversas” de la Transición y en un momento en el que todavía no había sido promulgada la Constitución del 78.

“No somos ningún problema, somos una realidad, y como entonces, hacemos oír nuestras demandas desde planteamientos pacíficos”, ha defendido Munté para exigir que las divergencias políticas no tengan que resolverse “en los juzgados”, aludiendo a la declaración de Forcadell este lunes en el TSJC.

HITO PARA LA “DEMOCRACIA ESPAÑOLA”

Ante un auditorio donde se han congregado diputados y senadores, además del secretario general de la UGT, Pepe Álvarez, Munté ha señalado el retorno de Tarradellas tras 38 años en el exilio no solo como un acontecimiento importante para Cataluña, sino para la “democracia española”. Una opinión compartida por Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, uno de los ‘padres’ de la Constitución y presente en el acto.

Para Herrero y Rodríguez de Miñón, el regreso de Tarradellas fue “muy simbólico e importante” para España porque en ese momento “reconoció que se podía integrar sin mengua a la identidad nacional de Cataluña” en el Estado.

El ‘padre’ de la Constitución ha recordado a Tarradellas como un hombre “notable, capaz, honesto, honorable y competente” que se convirtió en un “símbolo” que “personificó la institución de la Generalitat y de la identidad de Cataluña”.

Herrero y Rodríguez de Miñón ha admitido que colaboró en el regreso de Tarradellas “aunque de una manera muy escasa” al trasladar las negociaciones al entonces vicepresidente segundo del Gobierno español, Vicente Osorio, cuya presencia también estaba prevista en la mesa redonda, aunque finalmente no ha podido asistir al encontrarse en una consulta médica. Durante el acto, que ha sido presentado por el delegado de la Generalitat en Madrid, Ferran Mascarell; han participado también el historiador y profesor de Historia Contemporánea de la UAB, Joan B. Culla; y Octavi Vila, abad del Monasterio de Poblet, donde se custodia el archivo personal de Tarradellas, que fue president de la Generalitat hasta 1980, cuando Jordi Pujol le relevó en las urnas.

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