Demetrio Carceller Repsol

Demetrio Carceller Repsol

El precio del pe­tróleo ha vuelto a hacer mella en Repsol y la com­pañía ha per­dido la buena racha que lle­vaba en Bolsa. Las ac­ciones de la com­pañía han lle­gado a al­canzar los 15,22 euros y los tí­tulos se en­cuen­tran ahora a 13,53 euros por el des­censo que está re­gis­trando el precio del crudo en los úl­timos días. Pese a este re­tro­ceso, los ana­listas si­guen apos­tando por el va­lor, con la es­pe­ranza de que el crudo vuelva a re­cu­pe­rarse y ante los ajustes rea­li­zados por la pe­tro­lera que pre­side Antonio Brufau..

El presidente de la petrolera, Antonio Brufau, pronosticó en la pasada junta de accionistas un precio medio de 57 dólares el barril de crudo para este ejercicio y anunció que podría llegar incluso hasta los 65 dólares en 2018. Todo dependería de lo que hiciera la OPEP, es decir, que siga con la política de recortes de producción y que la demanda de crudo crezca 1,6 millones de barriles.

Sin embargo, todo lo que parecía iba sobre ruedas se ha torcido y lo que hace un mes apuntaba hacia la estabilidad y la recuperación de los mercados internacionales ha cambiado y los pronósticos no ahora son tan claros. La propia OPEP se replantea recortar aún más el nivel de producción para intentar relanzar los precios. De los 58,370 dólares que llegó a estar el barril a comienzos de enero pasado y alcanzar una media en el primer trimestre de unos 53,7 dólares ha bajado hasta los 45 dólares.

A la vista de la nueva situación, varios expertos del sector y firmas de análisis han empezado a revisar a la baja sus estimaciones de precio. Barclays, por ejemplo, ha recortado sus estimaciones de 57 dólares para el barril Brent hasta los 52 dólares para este año y de 67 dólares que preveía para 2018 lo ha recortado a 56 dólares. El efecto en Bolsa

Esta nueva situación está influyendo no cabe duda en las cotizaciones bursátiles de las petroleras. Repsol es una de las afectadas. Gracias al buen comportamiento del petróleo la compañía había comenzado a tomar aire tanto en resultados como en su comportamiento en bolsa. Algunos informes de analistas situaban incluso el valor por encima de los 16 euros por el buen comportamiento de los resultados del primer trimestre. Sin embargo, las previsiones ahora son a la baja.

Y es que, hasta marzo, la compañía había logrado unos beneficios de 689 millones de euros, lo que supone un incremento de un 59% respecto a igual periodo del pasado año. La dirección basó sus buenos resultados en la subida del precio del barril, las sinergias y el programa de eficiencia que supuso más de 500 millones. El grupo espera que el programa aporte este año 2.100 millones lo que puede suponer un buen colchón si los mercados del petróleo se complican.

Precisamente, la agencia Moody’s ha mejorado las perspectivas del rating de Repsol de ‘negativa’ a ‘estable’ ante las expectativas de una mejoría en sus parámetros de crédito para 2017, apoyada por una reducción de los costes y las sinergias alcanzadas de sus negocios, una posible recuperación del precio del petróleo y nuevas desinversiones.

Según la agencia de calificación, un incremento en la producción de crudo, la mejora de los márgenes y el recorte de costes previstos deberían permitir alcanzar un Ebitda de unos 6.000 millones de euros frente a los 4.500 obtenidos en 2016. Moody’s espera que el endeudamiento de la compañía se rebaje desde un ratio de 3,3 veces la deuda sobre el Ebitda a dos veces. Fitch había elevado también de ‘negativa’ a ‘estable’ la perspectiva de rating de la petrolera española, al igual que Standard & Poor’s (S&P).

El holding petrolero registró un trimestre muy por encima de lo esperado. El Ebitda ascendió a 1.844 millones, lo que ha supuesto un aumento de más de un 80%. Respecto a la producción de crudo, se situó en una media de 693.400 barriles gracias a la buena contribución de Brasil, Libia y Reino Unido. El margen del refino se situó en 7,1 dólares barril y superó los 6,3 dólares/barril que se obtuvieron en el primer trimestre de 2016.

La caída del mes de junio va a ser clave para los resultados del segundo trimestre, ya que está siendo peor que lo fueron los meses de mayo y abril. En las tres primeras semanas, el precio del Brent del Mar del Norte se ha movido por debajo de los 50 dólares, una situación que empieza a afectar a la marcha de la petrolera española.

El plan estratégico 2016-2020 prevé un precio del barril de en torno a unos 50 dólares en el escenario más ácido que la compañía ha barajado, por lo que el precio del crudo se encuentra ahora en la horquilla más pesimista que el grupo contempla. Todo lo que el petróleo baje del nivel de los 50 dólares golpea las cuentas financieras y la compañía tiene problemas para autofinanciar el plan estratégico previsto.

Cuando sus directivos presentaron el plan estratégico, se estimaba que en un escenario ácido de 50 dólares/barril constantes, el plan sería autofinanciado. Los problemas comienzan a aparecer cuando el crudo baja de esos niveles.

Situación complicada pero no grave

Ahora bien, pese a que la situación vuelve a complicarse, por ahora no reviste gravedad para la marcha de la compañía y el mantenimiento del dividendo. El consejero delegado Josu Jon Imaz ha llegado a comentar en más de una ocasión a los analistas que con el precio del barril a 40 dólares la petrolera puede seguir generando caja para pagar dividendos.

Aunque el mercado ha vuelto a torcerse para las petroleras mundiales, puede decirse que Repsol ha superado el bache del pasado. El ejercicio 2015 fue el peor año para la compañía pues registró unas pérdidas de 1.227 millones de euros después de provisionar 2.957 millones por el hundimiento del barril y la compra de la canadiense Talisman.

La situación financiera de la petrolera ha cambiado a mejor. La deuda neta del grupo a marzo se situaba en 8.345 millones de euros, unos 201 millones de euros más que al cierre del año 2016, principalmente por el incremento del fondo de maniobra comercial, aunque el ratio de deuda neta sobre Ebitda bajó a 1,21 veces.

El plan de desinversiones -5.100 millones de euros hasta ahora- ha permitido reducir la deuda neta de 11.900 millones hasta poco más de los 8.000 millones, un 32% menos. Según el consejero delegado, la petrolera tiene una liquidez de 9.347 millones, con lo que cubre más de dos veces los vencimientos a corto plazo, todo un seguro de vida para no pasar dificultades financieras.

Para saber más de Demetrio Carceller Repsol leer capitalmadrid.com

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