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Los activos inmobiliarios siguen siendo una patata caliente para el sector bancario. Con el fin de reducir la tasa de morosidad (aún superior al 25% en crédito promotor) y evitar más provisiones, entidades como Bankia, BBVA o Liberbank continúan en su afán por acelerar la venta tanto de carteras de préstamos impagados avalados con inmuebles, como de paquetes de activos inmobiliarios en propiedad. 2017 arranca con, al menos, casi 2.000 millones de euros en ladrillo a subasta.

Según datos recopilados por idealista/news el sector bancario y extra-bancario, pues ya empiezan a verse operaciones de venta de “ladrillo” por parte de los fondos de inversión, tienen a la venta, cerca de 2.000 millones de euros tanto en préstamos fallidos avalados con inmuebles, como en activos inmobiliarios: viviendas, locales, oficinas, naves industriales o suelo.

La mayoría de las operaciones llevan meses en el mercado por no encontrar comprador. Algunas son conocidas como el ‘Proyecto Vermont’, de BBVA, una cartera de crédito promotor avalado principalmente con viviendas nuevas construidas y valorada en casi 100 millones de euros. Había varios fondos interesados en hacerse con este lote: Oak Hill, Fortress y AnaCap.

Esta entidad tiene más paquetes en el mercado: el ‘Proyecto Buffalo’, que son viviendas valoradas en 400 millones de euros. Otro proyecto de la entidad presidida por Francisco González es el bautizado como ‘Boston’, que comprende 16 edificios de oficinas situados en Madrid, Barcelona y Valencia y valorado en 200 millones de euros. ‘Proyecto Rentabiliza’ cuenta con deuda promotora.

Liberbank tiene en el mercado el ‘Proyecto Fox’, un portfolio de deuda inmobiliaria valorada en unos 200 millones de euros. Se trata de su primera cartera (pero no la última) de hipotecas impagadas.

Hay otras operaciones que se estrenan en 2017. Es el caso del ‘Proyecto Tour’, un paquete de Bankia, uno de los players más activos en la venta de carteras inmobiliarias. Consta de 1.800 inmuebles entre los que hay viviendas terminadas, suelo, locales comerciales, activos industriales y hoteles. El paquete está valorado en 166 millones de euros.

Los fondos comienzan a desprenderse de lo comprado

El mercado está empezando a ver cómo algunos fondos internacionales que han invertido en nuestro país en los últimos años están comenzando a vender parte de esos activos comprados. El año pasado Lone Star se estrenó como vendedor, después de haber pasado varios años comprando activos inmobiliarios. Así, puso a la venta el paquete bautizado como ‘Proyecto McLaren’, que cuenta con dos portfolios: más de 1.000 créditos hipotecarios valorados en 102 millones de euros y respaldados principalmente con viviendas, aunque también hay activos comerciales. Y otro portfolio con más de 600 viviendas tasadas en 51 millones de euros. La firma Cabot, especializada en gestión de créditos bancarios, ha estado interesada en esta cartera.

Otro fondo que quiere desprenderse de parte de sus inversiones inmobiliarias en nuestro país es el norteamericano Ares Management, que ha puesto en el mercado el ‘Proyecto Firefox’: deuda inmobiliaria valorada en unos 160 millones de euros.

Bankia, Caixabank o Sareb, los más activos en soltar lastre inmobiliario en 2016

Una de las formas que tiene la banca para soltar lastre inmobiliario es a través de la venta de la deuda inmobiliaria. Desde 2014 ha cobrado fuerza la organización de procesos de venta de paquetes de créditos avalados por diversos tipos de inmuebles o de inmuebles en manos de la banca (conocidos como REOs en la jerga anglosajona). Ese año se proclamó como el rey de la deuda inmobiliaria al recaudar 12.700 millones de euros en inversión. En 2015 se invirtió poco más de 8.100 millones (un 36% menos) y en 2016 la cifra podría haber caído más.

Sareb ha sido uno de los principales ‘players’ del mercado al haber logrado colocar a fondos de inversión internacionales 1.565 millones de euros en todo tipo de deuda inmobiliaria. La mayor cartera de créditos inmobiliarios fallidos (‘Proyecto Eloise’) tenía un importe nominal de 553,3 millones y la ha comprado Goldman Sachs.

Entre las operaciones relevantes de los últimos seis meses del año de Sareb se sitúa también la cartera ‘Berlín’, compuesta por deuda con importe nominal de 67 millones de euros garantizada en su gran mayoría con activos residenciales y suelos ubicados en las provincias de Madrid, La Coruña, Alicante, Valencia y Barcelona. Servihabitat y Haya han colaborado con Sareb en el traspaso de este paquete de préstamos.

Banco Popular se ha estrenado en 2016 con la venta de, al menos, dos lotes inmobiliarios: Apollo compró una cartera de 220 millones con colateral hotelero, mientras que Blackstone se quedó por 400 millones con un portfolio respaldado por promociones residenciales que incluían más de un millar de activos entre viviendas, trasteros y plazas de garaje.

Dentro del plan estratégico que se ha marcado el banco hasta 2018, se contempla la reducción de los activos improductivos hasta en un 45%, lo que se traduce en unos 15.000 millones de euros.

Bankia, entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri, es conocida en el mercado como una de las entidades más dinámicas: en 2016 tuvo en el mercado varias carteras a la venta, entre las que destaca el ‘Proyecto Ocean’, una cartera de crédito inmobiliario valorada en casi 400 millones y vendida a Deutsche Bank; el ‘Proyecto Tizona’, de deuda hipotecaria valorada en 1.000 millones ; ‘Proyecto Lane’, con inmuebles valorados en 288 millones de euros.

Caixabank se ha convertido en una de las entidades más proactivas en la venta de ladrillo español. Entre los lotes más conocidos destacan el ‘Proyecto Sun’, con deuda hotelera valorada en unos 1.000 millones; el ‘Proyecto Carit’, con unos 750 millones en deuda inmobiliaria, o ‘Proyecto More 2’, con 200 millones en inmuebles en propiedad (REOs).

Otros actores con menos actividad han sido Abanca (la antigua Novagalicia), que puso en el mercado un portfolio de deuda respaldada principalmente por vivienda terminada situada en Madrid, Galicia y Cataluña, por valor de 300 millones de euros (era el ‘Proyecto Sil’). El fondo KKR fue el comprador, según publicó Vozpópuli.

Y Cajamar también debutó con la puesta en el mercado de dos carteras: el ‘Proyecto Baracoa’, de unos 800 millones de euros en préstamos garantizados principalmente con activos residenciales, suelo y activos industriales. El fondo americano Bain Capital Credit fue finalmente el que se quedó con este paquete. El otro era el ‘Proyecto Omeya’, una cartera de viviendas y suelo en propiedad valorada en 158 millones.

Para saber más de Anticipa leer idealista.com

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